Las
maras, desde mi punto de vista, son organizaciones u asociaciones de miembros
de la sociedad que no han logrado acoplarse ni identificarse con la misma,
debido a conflictos que genera el seguimiento de las normas impuestas por el
grupo. Estos conflictos generalmente se
derivan de la convivencia en un marco de grandes diferencias, diferencias
marcadas por las clases sociales o nivel educativo, entre otras.
El
ser humano es un ente social que necesita de la convivencia en grupo, la
identificación con el grupo, la necesidad de pertenencia con el grupo. Las
barreras que provocan la pobreza, el analfabetismo, el nivel cultural y hasta
la etnia o raza, ha generado la segmentación de las sociedades más allá de los clásicos
grupos establecidos por los sociólogos. Las maras son uno de esos grupos.
Se
dice que las maras se originaron en los Estados Unidos, a través de la
organización de jóvenes latinoamericanos desempleados, que identificaron la
manera de lograr poder a través de liderar un conflicto social existente o
creando uno para manipularlo.
El
video “La vida loca”, muestra de manera peculiar, la situación de miembros de
la mara 18 de El Salvador, que una vez involucrados dentro de la vida de
pandilla, solo encuentran problemas para su incorporación normal al resto de la
sociedad, principalmente porque sus normas riñen directamente con las normas
impuestas para la convivencia pacífica de la mayoría.
Para
los miembros de las maras, su bienestar consiste en la pertenencia de la
pandilla, que se convierte en su familia, familia que generalmente no tuvo
debido a problemas de desintegración familiar. Su seguridad depende del apoyo y
cobertura que los demás miembros del grupo le pueden proporcionar. Su ley es la
de conseguir lo que sea necesario para el grupo, a costa del bienestar de los
que no lo son.
La
película muestra esfuerzos de líderes por apartar de las actividades ilegales a
miembros de maras, tratando de involucrarlos con actividades productivas que
les provean de recursos para su subsistencia, pero al final no son funcionales,
debido a la prevalencia de los intereses de la pandilla sobre los del
negocio. Igualmente, el video evidencia
la incapacidad de las fuerzas de seguridad para solucionar el problema, ya que
la aplicación exclusiva de acciones represivas no elimina las causas, solo
genera otras.
Los
miembros de maras, en su mayoría provienen de familias desintegradas o
incapaces de cubrir las necesidades de identidad y pertenencia, y estos al
momento de buscar crear sus propias familias, carecen de la conciencia y
valores necesarios para erradicar los problemas que provocaron su condición,
únicamente incrementan el mismo con la procreación de hijos en un ambiente
hostil, en donde sobrevive el más fuerte y la vida humana tiene solo una
importancia subjetiva.
El problema
de las maras es un problema social, problema que no es exclusivo de la
población latinoamericana y que requiere de esfuerzos integrales de todas las
fuerzas sociales del estado para su atención. No existe una solución de corto
plazo, pero el no hacer nada solo genera el ambiente propicio para su
propagación y fortalecimiento.
Coronel
Rafael Cosio
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